viernes, 22 de noviembre de 2013

Capítulo 11: Un regalo de un Dios

Dukemon ha llevado a Adri y a Ranamon junto con los Caballeros Reales. Todos están reunidos, observan como las bestias del ácido han atacado  a todos los digimon que han osado acercarse al ácido.
-Esas criaturas solo atacan en el ácido, por lo que todos los que no se acerquen al ácido no tienen de que preocuparse- dice Sleymon.
-Esa no es la solución-interrumpe Dukemon.
-El ácido volverá a extenderse, y entonces esas criaturas se movilizarán y matarán a todos los digimon que encuentren- dice Adri.
-El humano, ¿Dukemon, has ignorado las órdenes de nuestro señor Yggdrasil?- pregunta Alphamon.
-Así ha sido, no podía dejarlo allí solo.

Los caballeros reales empiezan a discutir de forma cada vez mas hostil, e incluso algunos se ponen en posición ofensiva para pelear. De pronto aparece Genai.
-Caballeros reales, ¡no discutais mas!- dice Genai.
-Cesad en vuestra discusión Caballeros reales, tras mucho debatir, he decidido que debeis participar en esta batalla- dice Yggdrasil.
-¡Pero señor Yggdrasil, se contradice usted mismo!-dice Magnamon.
-La decisión está tomada, humano, tú y tu compañero, quereis formar parte de los caballeros reales y ser el miembro número catorce para esta batalla?- dice Yggdrasil.
Los trece caballeros reales quedan sorprendidos.
-Pero señor Yggdrasil...- dice Dynasmon.

-¡Silencio¡-Grita Yggdrasil.

-Pues, será todo un honor.

-Humano, ¡yo te vendigo con la luz de un Dios! -Dice Yggdrasil mientras se le iluminan los ojos.

De pronto una luz blanca procedente de Yggdrasil , alcanza a Ranamon, y este digievoluciona a nivel hipercampeón.

-¡Magnasertemon, cuánto tiempo!- dice Adri bromenado.

Así, todos los caballeros reales salen a la batalla. Rhodoknightmon dirige un escuadrón que se separa, los restantes son Magnasertemon, Omegamon, Alphamon, Ulforceveedramon, Magnamon, Sleypmon y Craniumon.

-Mirad, el ácido se está expandiendo mas-dice Ulforceveedramon.
-Omegamon, ¿a dónde han ido Dukemom y los demás?- pregunta Adri.
-Han ido a por ayuda, esta amenaza no podremos evitarla solos.-Explica Sleypmon.

-Esas criaturas no son digimon, asi que son tremendamente poderosos, no tienen nivel, tienen un poder increíble.-dice Magnasertemon.

El grupo localiza una facción de digimon que están luchando contra las bestias, som digimon de poco nivel, todos tipo bicho.

-¡Corte de luz!- dice Magnasertemon lanzando su ataque.
-¡Aliento de Odín!- ataca Sleypmon.

Las criaturas son destruídas.

-Escapad de aquí y marchad a algún lugar seguro- ordena Alphamon.
-¿Y a dónde iremos? Todo está destruído e infectado.- dice un Kunemon.
-Id al palacio de la luz, seguro que está bien protegido-informa Adri.

Los digimon se van.
-¿Qué serán esas extrañas torres en forma de espiral?- pregunta Ulforceveedramon.
-Acerquemonos a averiguarlo- dice Alphamon.

El grupo llega hasta la torre, es bastante alta, se retuerce en ella misma formando una espiral. Los caballeros tocan la torre.
-Nunca había tocado un material así.

-No es de este mundo.

-Y además , es tremendamente duro, ni el cromo digizoid es tan duro.

De pronto del ácido brotan centenares de criaturas que rodean al grupo.

-¡Es una trampa!- grita Omegamon.

Todos los caballeros se lanzan al ataque, Omegamon corta a diestro y siniestro a todas las criaturas que están cerca dispara su cañon y acaba con un grupo que está mas alejado.
Alphamon esquiva a las bestias y con poderosos cortes desmiembra a las bestias.
Ulforceveedramon pelea junto a Magnamon, y este ataca con sus misiles de plasma acabando con una veintena de enemigos.
Sleypmon y Craniumon pelean juntos y mientras Craniumon mantiene a raya a las bestias con su lanza y su escudo, Sleypmon usa su ballesta para acabar con ellos a distancia.
Magnasertemon se envuelve con sus cadenas y comienza a girar, usando su corte de luz y lanzando decenas de ataques, cuando las cadenas se desatan de su cuerpo, lanza una bola luminosa.
A pesar de que se han mermado las fuerzas de las criaturas, aparecen nuevas criaturas, esta vez, brotan de las torres.

-Mas enemigos, ¡Caballeros reales, agrupaos!- ordena Alphamon.

-Han salido de esa torre, ¡Magnasertemon, ataca a esa torre!- ordena Adri.

Magnasertemon lanza su bola luminosa e impacta en la torre, pero la torre no sufre ningún daño.

-¡Imposible!- se sorprende Magnasertemon.

Los caballeros reales han observado que el ataque no ha tenido efecto.

-Escuchad todos, agrupad a los engendros delante de la torre.-ordena Omegamon

Así, todos los caballeros reales poco a poco van agrupando a las bestias, y una vez allí, todos lanzan su ataque.
Con el ataque combinado de los caballeros reales, logran destruir la torre.
Al destruir la torre, el ácido empieza a desaparecer, y con él , todas las criaturas.

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